Los rabaneros tienen la oportunidad de aprender a hacer dulces tradicionales con la nueva propuesta del Banco de Tiempo

Los rabaneros tienen la oportunidad de aprender a hacer dulces tradicionales con la nueva propuesta del Banco de Tiempo de Argamasilla de CalatravaEl Banco de tiempo de Argamasilla de Calatrava, creado para compartir experiencias y conocimientos, continúa con su dinámica programación y ahora lo hace proponiendo un taller para la elaboración de dulces tradicionales, y más concretamente rosquillos y flores que se celebrará próximamente.

Que los dulces caseros superan con mucho a los industriales para el paladar de los más golosos es indiscutible, pero además reúnen beneficios nada desdeñables ya que carecen de colorantes o conservantes, y están hechos con materias primas de primera calidad.

Además entrar en una cocina solo o acompañado de amigos o familiares para elaborar un apetecible dulce, lejos de resultar trabajoso puede ser divertido y relajante. Así, se puede pasar un buen rato entre harinas, para luego compartir el resultado con los seres más queridos.

Bajo estas premisas el Banco de Tiempo de Argamasilla de Calatrava ha organizado un taller de elaboración de dulces típicos, fundamentalmente flores y rosquillas, lo que al mismo tiempo contribuye a garantizar la pervivencia de productos tan típicos de la gastronomía manchega.

Además el aceite sobrante tras la elaboración de las recetas, tanto rosquillos como flores son fritos por lo que requieren una cantidad considerable del mismo, se reservará para la elaboración de jabón de sosa para lavar. Cabe recordar que ya se ha celebrado un taller para la elaboración de jabón casero, y si hay demanda, podría organizarse otro.

Las personas interesadas en participar en este taller pueden realizar ya sus suscripciones en la Universidad Popular (antiguo colegio San Blas).

Señalar por ultimo que no han pasado 6 meses desde que en noviembre de 2.012 la alcaldesa Jacinta Monroy, acompañada del concejal de Bienestar Social, Sergio Gijón, plantearon a las asociaciones locales la creación de un Banco de Tiempo y ya son cientos las horas que se han cambiado y que han permitido aprender y enseñar, compartir y disfrutar y, en definitiva, crear un beneficio colectivo del que todos los rabaneros pueden sacar partido.