Alfredo Rodríguez pregonó desde su agradecido corazón a rabaneros y a su patrona la necesidad de “seguir para adelante”

  • En el acto institucional celebrado anoche la alcaldesa Jacinta Monroy invitó a la ciudadanía a estrechar lazos humanos y a “no caer en la crispación”
  • Entregadas las menciones honoríficas, los premios de los certámenes y designados peñeros y peñeras para unas fiestas a vivir desde lo más personal

El Ayuntamiento de Argamasilla de Calatrava ha querido mantener como acto puramente institucional y reducido a la más esencial expresión de un sentir colectivo lo que, en años anteriores por estas mismas fechas, suele ser el alegre momento de inauguración de las Fiestas Patronales en honor a Nuestra Señora del Socorro.

Lo hacía anoche en un Centro Cultural al que asistieron solo unas 50 personas, entre el flamante pregonero, el querido médico ya jubilado Alfredo Rodríguez Fernández, las parejas de peñeros que este año ostentan tal encomienda desde la discreción, ganadores de certámenes culturales, autoridades de la Corporación municipal, juez de paz, párroco y representantes de algunos colectivos como la Hermandad de la patrona.

No hubo corte de cinta, ni chupinazo, ni nada que pudiera quebrar el respeto, la especial sensibilidad y la cautela que se sigue guardando en los actuales tiempos y hasta la intervención del pregonero, desde su faceta de facultativo y cercanía en la Atención Primaria, superó el mero agradecimiento a la localidad para seguir fomentando el sentido común ante una pandemia que sigue generando incertidumbres.

Un acto, casi aséptico, muy somero también en las formas y presentado por Benjamín Hernández, cuya realización la alcaldesa Jacinta Monroy justificó porque “este año no lo podemos dar por perdido, están pasando muchísimas cosas y es nuestra obligación mantenerlo en la memoria”.

Mensaje de ánimo y unión de la alcaldesa

Sobre tan histórica coyuntura, enfatizó que “soy una convencida, como alcaldesa y como una vecina de nuestro pueblo, que en los peores momentos es cuando ha salido siempre lo mejor de nosotros mismos”. Peso transmitió su enhorabuena, “porque os habéis comportado cumpliendo todas las directrices que nos dan para protegernos a nosotros y a los demás en esta realidad que estamos viviendo”.

“Yo creo que somos un pueblo luchador en el que nos queremos y nos cuidamos y así lo hemos creado en los últimos meses”, continuó Monroy Torrico, reconociendo la incidencia que más puede estar afectado a dos colectivos fundamentales en la localidad, el de los niños y el de los mayores.

Los unos, “sufriendo cambios muy drásticos en su vida diaria, en la educación, en sus lugares de ocio, en sus relaciones sociales. Y los otros, “que son los que más están sufriendo esta crisis sanitaria, perdiendo su movilidad, quedando aislados sin piedad e incluso perdiendo su vida. Solo fijándonos en unos y otros vemos la catarsis que estamos sufriendo”, apostilló.

También habló la regidora de que el miedo no haga caer en la crispación porque eso “no nos va a hacer mejor. Yo pido esta noche esa fortaleza que a veces tenemos que tener los que estamos al frente de cualquier cosa. Un padre y una madre también está al frente de su familia. Hay que tener fortaleza y templanza. La crispación no nos ayuda”.

Y felicitó especialmente a la Parroquia y a la Hermandad por haber organizado los cultos de una manera tan responsable, compatibilizando el fervor de los vecinos con las medidas de seguridad que se deben hacer cumplir para garantizar la seguridad de cuentas personas participen.

Peñeros, premiados y menciones honoríficas

Y tras sus palabras fue el momento de entregar, con precisión casi quirúrgica, los diferentes premios y distinciones de este año, una vez que Sheila María Martín Cebrián y José Sánchez Requena, como Peñeros Infantiles y Miriam Prieto Romero Peñero y José Manuel Manzano Álvarez, ambos de la Peña ‘Los Profezionales’, se fueron relevando uno tras otro sobre lo alto del escenario.

Los premios culturales han sido este año los siguientes: Premio Poesía de la 3ª Edad, Isidora Ruiz Gallego-Largo; Premio Local, Luis Molina Fernández; 1º Premio de Poesía, Ramón Aguirre López; 2º Premio Poesía, Laura Blanco González; Premio Local de Poesía, Cristina Peralta Merchán; 1º Premio del Concurso de Narración, Ataulfo Solís Calle; 2º Premio Concurso de Narración, Juana Yanguas Romero; Premio Local de Narración, Manuel Santos Prado; 1º Premio Fotografía, María del Mar García de la Santa Sánchez; 2º Premio Fotografía, Marcos Lozano Palacios; 1º Premio Certamen de Pintura, Pedro Sánchez Cifuentes; y Premio Cartel Anunciador, Patricia Cantador Gascón.

Y en cuanto a las Menciones de Honor, la de Cultura fue recogida para el Club de Lectura por la directora de la Biblioteca Pública Municipal ‘Medrano’, Toñi Huertas, un reconocimiento con el que también se quiso hacer recuerdo póstumo a la figura del gran autor local Manuel Muñoz, fallecido a comienzos de año.

Después fue el turno para las dos de Solidaridad, siendo recogida la de modalidad personal por Eva María Fernández Rubio, por su incansable labor en la acogida de menores o de cualquier persona débil y la cual, desde su humildad y firmes convicciones cristianas, quiso delegar méritos en el Hogar de Nazaret y dos de sus mentores, María del Prado Almagro y Pedro Manuel Salado de Alba.

Por último, la dirigida a colectivos se otorgaba a la Agrupación de Voluntarios de Protección Civil, cuyo responsable, Aquilino Fernández, recogía también con el agradecimiento puesto en todas las personas que forman o han formado parte y con el objetivo inmediato de estar este miércoles acompañando al alumnado en tan especial vuelta al colegio.

Un pregón lleno de saludables sentimientos

Así se alcanzaba el culmen de la cita, el de un pregón reflejo de sentimientos y generosidad, cuyo mentor inició hablando de las raíces de la población y su veneración a la Virgen del Socorro, además de abordar la labor facultativa y evolución a mejor de la atención sanitaria, así como su infinidad de recuerdos desde que en 1991 recaló en el Centro de Salud rabanero, cuando empezaba a funcionar como tal.

Algo “que volvería a hacer mil veces”, aseveró este noble médico que en su jubilación ya recibió un homenaje institucional y que ahora, durante su discurso, quiso agradecer tanta generosidad alimentada también por el cariño de sus pacientes de sus pacientes. Por eso su intervención emanaba del corazón, “entrelazando recuerdos y tradiciones con los que quisiera, ante todo, demostrar el amor a este pueblo, a la bonanza del carácter de su gente”, de cuyo cariño siempre ha sentido sincera acogida.

“Esta relación continua con el paciente me hizo permanecer en la misma consulta tantos años aquí”, como “médico de pueblo y tras muchos años me ha permitido conoceros, atender vuestros problemas, ayudaros en lo que ha sido posible y acompañaros en el sufrimiento y dolor cuando no se podía hacer mal”. Y recordó Rodríguez Fernández que “un profesor me dijo una vez ‘No siempre podemos curar, pero sí podemos escuchar y socorrer con agrado’. Esto es lo que he intentado y espero haber conseguido, al menos en parte”.

Natural de Villaviciosa de Córdoba, donde también el 8 de septiembre se rinde culto festivo y religioso a su patrona, Nuestra Señora la Virgen de Villaviciosa, Alfredo, don Alfredo, pidió a los presentes “cerrar por un momento los ojos” para ver con los del corazón el carisma más íntimo que él también siente ante la Virgen del Socorro.

“Vemos su mirada que nos observa con infinita dulzura y amor. Su posición de manos abiertas, como de abrazo continuo y siempre dispuesta. Su expresión facial, que nos dice ‘Ven, tengo para ti comprensión, consejo y ayuda’. Cuántas veces habrá socorrido a los aquí presentes y a los que desde a distancia, por suerte, solicitan su ayuda”, refirió.

Quiso también esbozar la gran evolución en la atención sanitaria de estos años de labor, al albor del afán de las administraciones por hacer de la Atención Primaria un modelo de atención sanitaria de primer nivel, no solo potenciando plantillas, sino medios, aunque el pregonero se acordó muy particularmente de sus compañeros. transmitiéndoles “ánimo y coraje para los momentos que les esperan”.

Y con el afán de tranquilizar y esperanzar a todos en el actual contexto de presencia de coronavirus, Alfredo Rodríguez tiró de sentido común preguntándose “¿Cómo vivió la humanidad otras pandemias?”. Y lo cierto, dijo, remontándose a las pestes medievales que afectaron a Europa, es que “gente con menos cultura y medios que nosotros, se adaptó y siguió conviviendo con ellas. Seguían trabajando, relacionándose con los demás y tomando las precauciones que por aquel momento se conocían”.

Por eso, recalcó, “hay que seguir para adelante; tendremos miedo y preocupaciones, pero nos tenemos que seguir relacionando, guardando las distancias, tomando precauciones, pues no debemos impedir que esto nos aminore el contacto, aunque sea con la mirada, con una sonrisa, o un abrazo virtual”.

Eso sí, enfatizó, “todos debemos de colaborar en cumplir las normas”, con la vista también puesta en alcanzar la “inmunidad de grupo”, en referencia a que una mayoría de la población haya podido desarrollar defensas y la Covid-19 acabe siendo menos agresiva y con la que convivir al igual que con la gripe.

Tuvo el pregonero también palabras para los mayores que se han podido sentir más frágiles y habló de la necesidad de expresar sentimientos como “signo de riqueza interior y limpieza de espíritu”, al tiempo que alababa la labor de tantísimas personas y empresas para dotar de materiales de protección en momento de escasez, en una muestra de generosidad que llamó a mantener.

“Os animo a seguir mostrando vuestra generosidad y gratitud como esta tierra sabe hacerlo. Yo doy fe de ello. Os animo a mantener las tradiciones como la forma más auténtica de manifestar vuestros sentimientos. Os animo a mostrar cada año el fervor y devoción que este pueblo profesa a Nuestra Señora, la Virgen del Socorro, sin importarnos ni el asombro de quienes nos contemplan, ni la perplejidad de los que dudan de su valor y su sentimiento”.

Concluyó Alfredo Rodríguez Fernández su pregón con “una llamada a la esperanza, con un alegato por la paz, el deseo de concordia y de justicia”, rubricando su agradecida intervención con tres ‘vivas’ a la patrona de Argamasilla de Calatrava.